Las nuevas coincidencias de Marvel y DC: confort y música para accidentarseEspectáculos 

Las nuevas coincidencias de Marvel y DC: confort y música para accidentarse

¿Casualidad? Nunca lo sabremos, pero dos de los estrenos cinematográficos 2019 de los clásicos rivales del cómic, Marvel y DC, comienzan con una escena muy similar, datada en la misma época, y con una connotación trágica.

Shazam!, el crédito DC de la temporada.

En Shazam!, la más Marvel de las películas de DC por el toque de humor XXL que denota, todo estalla (literalmente) con un golpe bajo, cuando el jovencito (y futuro villano) Thaddeus Sivana viaja en el asiento de atrás de un auto en el que también están su hermano y su padre. Es 1974 y en la radio suena Do You Hear What I Hear? en la voz de Bing Crosby. Se trata de uno de los grandes éxitos del famoso crooner, fechado en 1962, y compuesto entonces por el matrimonio conformado por Noël Regney y Gloria Shayne Baker como una plegaria de paz para los tumultuosos días de la crisis de los misiles de aquel año, una tensa disputa entre los Estados Unidos y la entonces URSS que casi decreta una Tercera Guerra Mundial. Publicado en aquella Navidad, fue un éxito sonadísimo. Mientras la melodía ambienta, el niño pierde el control de un juguete, contagia a su padre y se produce un accidente que postrará a éste en una silla de ruedas. Para empezar, eh.

En Dark Phoenix, la de Marvel estrenada esta semana e inscripta en la saga de los X-Men y su desconcertante amor por los saltos de tiempo, enseguida se nos sitúa en un viaje familiar circa 1975, donde papá y mamá van en los asientos delanteros y la niñita Jean Grey ocupa, como debe ser, el de atrás. Mientras una terrible colisión está por suceder, suena de fondo la melodía de By The Time I Get Phoenix (Al momento en que llegue a Phoenix), un megaclásico en los Estados Unidos con poca difusión local, que popularizara Glen Campbell a fines de los ‘60.

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La canción es en realidad obra del genio de Jimmy Webb, un notable compositor/autor/arreglador que prestó su talento a cantidad de artistas, incluyendo Frank Sinatra, Barbra Streisand, Dusty Springfield, Judy Collins y The Temptations. En un texto que también le pertenece a Webb, un hombre acaba de salir a la ruta luego de dejarle una carta de despedida a su mujer. En el trayecto, va calculando los estados de ánimo de su ex amada según la población que va atravesando (Phoenix, Albuquerque, Oklahoma) y, lo que es la magia de las mejores canciones, nunca sabemos si con un dejo de nostalgia, de cinismo o de renovada responsabilidad afectiva, como se suele decir ahora. Esta ambigüedad, también, debe haber pesado para que a mediados de los ‘80 todo un Nick Cave la eligiese para integrar su notable álbum de versiones, Kicking Against The Pricks (1986).

Como coda, vale decir que un par de años atrás el montaje de gente-aparentemente-feliz-viajando-en-auto-escuchando-música iniciaba otro blockbuster de Marvel (Guardianes de la galaxia 2) con la suave y campechana Brandy (You’re a Fine Girl) de fondo. Si el recurso de ambientar la víspera de una familia a punto de quebrarse con el tríptico ruta + música en la era pre bluetooth llegó para quedarse lo seguirán decidiendo los guionistas, que parecen haber usurpado el yeite a sus vecinos del cine de terror para crear el contrapunto shockeante. 

El jueves pasado, mismo día que Dark Phoenix se estrenaba en Buenos Aires, y colaba subliminalmente a Jimmy Webb en los oídos centennials, el dúo Hall & Oates debutaba en Buenos Aires. El impecable repertorio de estos dos saludables señores de más de 70, lo seguro y confortable de su banda de acompañamiento, el colchón de un público manso y entregado, los chistes y la jovialidad del rubio Hall y la empatía del moreno Oates, sin embargo, no consiguieron hacer del evento un ítem inolvidable. Mientras sonaban sus clásicos, a los asientos de los espectadores comenzaron a hacerles falta un respaldo reclinable, un cinturón de seguridad y una ventanilla a mano. En suma, la carrocería completa que puede complementar una forma auto-friendly de hacer música.

JB

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