Con qué instrumentos enfrentará la FED la próxima recesiónEconomía 

Con qué instrumentos enfrentará la FED la próxima recesión

Por Neil Irwin para The New York Times

Especial para Clarín.

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Cuando amenaza una recesión, la Reserva Federal tiene un método confiable para evitar o minimizar el daño: bajar las tasas de interés… mucho, si es necesario. ¿Pero qué sucede cuando las tasas de interés están cerca de sus mínimos históricos aun en los buenos tiempos?

Con la expansión monetaria en camino a ser la más extensa de la que se tenga registro, una de las más importantes conversaciones de política por debajo del radar en Washington tendrá lugar en los próximos meses. Los funcionarios de la Fed están haciendo el replanteo más profundo de cómo establecen su política monetaria desde que fijaron una meta formal para la inflación siete años atrás. Los resultados ayudarán a determinar por cuánto tiempo esta meta puede hacer durar los buenos tiempos y su grado de efectividad para hacer frente al próximo sacudón.

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En el corto plazo, cualquier cambio puede llegar a inclinar la política hacia tasas de interés más bajas por períodos más largos, con el objetivo de que la inflación alcance un 2%de promedio más constante (ha estado constantemente por debajo de ese nivel durante años). El replanteo sobreviene en un momento en que el presidente Trump presionó a la Fed hacia tasas más bajas, inclusive a través de ataques públicos y nombramientos planeados en la junta de gobernadores del banco central.

Liderada por el vicepresidente de la Fed, Richard Clarida, la posición muy probablemente produzca “una evolución más que una revolución”, dijo el presidente Jerome Powell, en una alocución reciente. En particular, las autoridades de la Fed han descartado aumentar el 2% de meta inflacionaria, una medida que le daría más flexibilidad para responder a futuras desaceleraciones pero que significaría precios menos estables.

El replanteo llega en momentos en que las falencias de la estrategia actual de la Fed se están volviendo más claras. Aun después de diez años de crecimiento económico y en medio de un índice de desocupación tan bajo como no lo ha sido en décadas, la principal tasa de interés de la Fed se mantiene por debajo de 2,5%. Y la inflación persiste en mantenerse por debajo de la tasa de 2%que busca la Fed.

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Lo mismo rige en otras grandes economías, lo que sugiere que fuerzas globales poderosas están manteniendo baja la inflación y las tasas de interés en todo el mundo y que hay pocas razones para pensar que esto cambiará pronto.

Como resultado de eso, la Fed simplemente cuenta con menos herramientas para proteger a la economía de los vaivenes habituales. Asimismo, su falta de credibilidad aumentó por su incapacidad para alcanzar su meta de inflación. Los funcionarios de la Fed no ven la posibilidad de subir más las tasas en el corto plazo, y existen señales en los mercados financieros que sugieren que si efectivamente subieran las tasas muy por encima de los niveles actuales, la economía caería en una recesión.

Problemas de una inflación baja Si la economía se deteriora, recortar la tasa de fondos federales de sus niveles actuales –alrededor de 2,4%- a casi cero no llegaría a ofrecer el impulso estimulante de las últimas dos veces que emergieron las fuerzas recesivas. En aquel entonces, el punto de partida fue mucho más alto: 5,25%en 2007 y 6,5%en 2000.

El pensamiento tradicional ha sido que las tasas de interés no pueden ser inferiores a cero. Si lo fuesen, eso significaría que los ahorristas pagarían a los bancos para que les guardasen su dinero en lugar de obtener un interés por él. En los últimos años, algunos bancos centrales experimentaron con tasas apenas negativas, con resultados dispares, y las autoridades de la Fed no han querido seguirlos. Pero cuanto más bajas son las tasas cuando la economía marcha bien, con más frecuencia influirá este “límite inferior igual a cero” o este “límite inferior eficaz”. Los economistas de la Fed han hecho simulaciones que sugieren que el banco central se podría encontrar en ese punto 40% del tiempo en el futuro, lo que indicaría una economía que frecuentemente necesita más estímulo del que le puede insuflar la Fed a través de medios convencionales.

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Los problemas de una inflación más baja y de tasas de interés más bajas están entrelazados. Desde que la Fed dijo formalmente que apuntaría a una inflación anual de 2%, la inflación real no alcanzó la meta cada año.

En un almuerzo el primer día de gestión de Clarida en septiembre, Powell le pidió que reevaluase el enfoque de política de la Fed. La iniciativa comenzó con encuentros públicos en bancos de la Reserva en todo el país y seguirá con reuniones a puertas cerradas del comité de políticas de la Fed.

Una prioridad, según un discurso reciente anticipatorio del esfuerzo de Clarida y las entrevistas con los funcionarios de la Fed, será cómo va a reaccionar la Fed cuando no cumpla su meta de inflación, como ocurrió año tras año.

Hoy por hoy, el lema de la Fed es conocido internamente como “dejar lo pasado en el pasado” y fijar una política basada sólo en lo que se espera para el futuro. Con esa lógica, el banco central ha establecido tasas de interés tendientes a lograr una inflación de 2%.

En la práctica, eso significó que la Fed ha sido como un conductor que quiere ir a 60 millas por hora pero empieza a pisar los frenos cada vez que el coche supera las 55.

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Si, en cambio, la Fed apuntara a un nivel de precio que subiese constantemente, o lograse una inflación promedio de 2% por muchos años, evitaría el problema. Así, sería como un conductor con una velocidad promedio de 55 y cómodo conduciendo a 65 millas por hora hasta que el promedio llegase a la meta de 60.

En el contexto de política monetaria actual, esto implicaría mantener las tasas más bajas por más tiempo, permitiendo que la economía se recalentase hasta que la inflación se moviese cómoda por encima del 2% durante un tiempo.

Más aún, la Fed podría sentir la necesidad de subir las tasas no por un riesgo inflacionario, sino por posibles burbujas financieras. E incluso en ese caso tendría que vérselas con su problema de credibilidad.

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