Daniel Yaría: una guitarra rockera que convive con el tango desde la cunaEspectáculos 

Daniel Yaría: una guitarra rockera que convive con el tango desde la cuna

Daniel Yaría es un músico que reconoce la proximidad emocional entre el tango, el blues y el rock. Su formación en la guitarra tanguera no sólo le abrió las puertas a su propia expresividad sino que también le permitió desarrollar un lenguaje rockero propio.

“A los seis años empecé a tocar guitarra y vengo de una casa muy tanguera en la que Gardel, Corsini y Magaldi sonaban en el tocadiscos. Tengo un recuerdo muy patente de verme subir la escalera de mi casa y escuchar la voz de Gardel que sonaba”, señala el músico, que lanzó su disco Para ustedes, con una selección de tangos clásicos y composiciones originales.

Con un pasado significativo en el rock con Yaría Brothers, admite que en su casa tocaba tango. “Mi introducción al rock fue a través de mi hermano mayor, Luis, que tenía una banda de rock y los escuchaba zapar. Luego entraba en el cuarto, me colgaba la Cook y tocaba lo que recordaba de lo que habían tocado, y así me fui impregnando de ese mundo hasta que, con él, decidimos armar nuestra primera banda, Magnum 44. Era un grupo de rock duro. Fuimos teloneros de Riff, en Ferro, en los ’80, y seguimos hasta que el grupo se desarmó, y al tiempo creamos Yaría Brothers. Pero en todo este tiempo nunca dejé de toca tango”, repasa el guitarrista.

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La riqueza de matices es una característica en la historia musical del artista, que comenzó temprano con las clases de guitarra de Antonio Ciri, músico del Polaco Goyeneche y de Nelly Omar, entre otros. “Más que un profesor, fue mi maestro; me enseñó todo el oficio y le dio un sentido a mi historia. Debo decir que también aprendí de los discos, en especial los de rock, de Cream, de B.B. King, Clapton”, admite Yaría que prepara su año a partir de las presentaciones de su nuevo álbum, en el que no faltan arreglos originales.

La banda que compartió con su hermano se hizo conocida de la mano de Juan Alberto Badía, que apoyó fuertemente aquel proyecto. Yaría basa el éxito que lograron alcanzar con el sonido de las dos guitarras y la voz del cantante, el Conejo Calvá. “Eran muy especiales. Teníamos un front line importante y los temas eran pegadizos, sonaban bien”, remata Yaría.

Tras la disolución de Yaría Brothers, Daniel se metió de lleno en la docencia y en el tango, dos aspectos que siguen teniendo vigencia en su vida. “A comienzos de 2001 fui a acompañar al programa Sólo Tango a Cristóbal Repetto. Le gustamos a Gustavo Santaolalla, que nos propuso contratar a dos guitarras más y salir de gira con Bajofondo, y así hicimos conciertos en el Royal Albert Hall, el Olimpia, de París, el Ronnie’s Scott, en Londres… Sentamos nuestra actividad en Europa y así estuve viajando varios años. El tango es nuestra carta de presentación en el exterior y ahí aprendí a valorarlo culturalmente. Cuando regresé a Buenos Aires, me lo tomé con seriedad y comencé a trabajar en mi proyecto, que era armar un trío de guitarras con un cantor y una cantora”, señala Yaría, que hace foco la estética del género en los años ’20 y ’30 y que quiso recuperar aquel sonido y aquel sentimiento guitarrístico para su disco.

Para su plan tanguero, Yaría convocó a Nicolás Pandolfelli y Leonardo Quezada para completar el trío de guitarras, y a Patricio Da Rocha y Claudia Bruna como cantores. (Foto: Diego Waldmann)

“Fue un trabajo con mucho detalle. En principio, busqué dos guitarristas que entendiesen la naturaleza de la propuesta, Nicolás Pandolfelli y Leonardo Quezada, y dos cantores, Patricio Da Rocha y Claudia Bruna. Empezamos a ensayar hasta conseguir ese sonido tradicional de las guitarras del tango, que me identifica tanto como las letras de los temas que elegimos para hacer”, señala Yaría.

JB

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