¿Por qué Di María “sí” y  Agüero “no”?: la razón frágil de Scaloni y lo que no puede decirEspectáculos 

¿Por qué Di María “sí” y Agüero “no”?: la razón frágil de Scaloni y lo que no puede decir

Excepto casos como el de Lionel Messi, tan extraordinario como indiscutido, luego del fracaso mundialista y del extenso recorrido de una generación que se desgastó ilusionando durante casi una década, sobran argumentos para explicar por qué un jugador puede subirse o bajarse de la lista de la Selección. Depende del gusto del entrenador, de las prioridades, de los objetivos… Genio hay sólo uno: el 10. Después, no existen intocables.

Despegando desde esa certeza, sorprende que el primer tropiezo dialéctico de Lionel Scaloni como técnico de la Selección justo suceda en una pregunta de fondo que se imponía, híper obvia: ¿Por qué Di María “sí” y Agüero “no”?

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Scaloni tenía razones futboleras y/o temporales, según el proyecto y las metas, para desembarcar en esta decisión o en cualquier otra: para llamar al Kun y no a Fideo, para elegir a los dos o para no citar a ninguno.

Las realidades de Di María y de Agüero son ultrapotentes, por supuesto. Sin embargo, ingresan en el tramo final de sus carreras: Fideo cumplió los 31 el 14 de marzo y el Kun festejará esa misma cantidad de años el 2 de junio. A Qatar 2022 llegarán con 34…

Si en sus edades ideales no explotaron en celeste y blanco como se imaginaba e inclusive hasta se vieron afectados por problemas físicos en las aventuras más trascendentes, ¿por qué habría que apostar ahora otra vez a Di María y Agüero si se establece una mirada a largo plazo?

También existe otra realidad: es más complicado encontrar para la Selección un zurdo que prometa romperla por la banda que un “9” que anuncie goles.

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Cualquiera de todos esos pensamientos podría ser refutado y cuestionado, pero ninguno sonaría débil. Sin embargo, Scaloni eligió otro camino argumentativo más complejo y quedó atrapado en el laberinto de la contradicción. Raro en él, tratándose de un hombre simple, directo, frontal, sin vueltas.

“Es un jugador del que poco hay que decir. Futbolísticamente está en un nivel increíble, pero yo… Es dificil ver al Kun Aguero, que yo lo llame para analizarlo. Lógicamente para la Copa América tendrá la posiblidad de venir, como la mayoría de los jugadores que convocamos ahora”, dijo Scaloni.

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No era necesario retocar ni siquiera una palabra de ese análisis si reemplazaba al sujeto “Kun Agüero” por “Fideo Di María”, pero… Uno no fue citado y el otro sí. Encima, ahí nomás Scaloni, con su “¿por qué?”, resbaló: “Ante las bajas de (Exequiel) Palacios y (Rodrigo) Battaglia necesitamos ahí un jugador en esa posición”, devolvió como para sustentar la convocatoria de Di María, aunque sus características nada tienen que ver con las de los dos volantes ausentes.

Tal vez haya que leer entre líneas la continuidad de esa respuesta: “… Y el 9 es un puesto que venimos buscando desde hace mucho. La baja de Mauro (Icardi) también influye para que sigamos buscando. Creemos que puede ser bueno mirar a más jugadores y no quedarnos siempre con los mismos”.

Luego, hay otras cuestiones que un entrenador no puede blanquear en forma pública. Por ejemplo, si tuvo un problema personal con Agüero en el Mundial, algo no verificado que el DT y el Kun con fuerza desmintieron.

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¿O será que los llamados de Scaloni siempre fueron respondidos por Di María con ganas totales de volver a la Selección, fortaleciendo ese sentido de pertenencia que el entrenador levanta como bandera, mientras Agüero en aquella única charla de agosto mostró cierta indiferencia ante la propuesta de regresar? Eso tampoco Scaloni, por su modo de ser, lo diría.

Tal vez vez sea un tirón de orejas para Agüero. Tal vez de verdad no le cierra  y por eso busca otro “9”. Tal vez piensa llamarlo si ningún otro goleador lo convence. Falta una lista. Ahora, el argumento de la ausencia del Kun resulta frágil.

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