Shirley Manson, de Garbage: “Crecí en los ’70 y nadie que fuera negro, trans o gay era visible, y vivir este cambio es extraordinario”Espectáculos 

Shirley Manson, de Garbage: “Crecí en los ’70 y nadie que fuera negro, trans o gay era visible, y vivir este cambio es extraordinario”

Shirley Manson se ríe a destiempo, un poco porque la traducción al inglés de lo que dicen en la sala del Xirgu Espacio Untref le suena inevitablemente tarde en los auriculares y otro poco porque se ríe de lo que le da la gana, cuando se le da la gana. E instaura así con su risa un nuevo ritmo: toda la platea entonces ríe.

No son las 5 del pasado jueves 7 de noviembre cuando la multitud avanza; casi todas mujeres y disidencias que marchan hacia el encuentro. Manson está en el escenario al lado de la compositora, pianista y cantautora chilena Francisca Valenzuela, fundadora de la plataforma Ruidosa (creada para promover la inclusión en el mundo de la música) y la cantante, guitarrista y compositora Barbi Recanati, ex líder de Utopians y hoy solista tras la decisión de disolver la banda por las denuncias de abuso contra uno de sus integrantes masculinos.

Recanati pone en contexto y explica el largo periplo desde allí en pos de que no haya solamente grupos de hombres y mujeres de clase media y heterosexuales. “Por una escena musical feminista e inclusiva”, arenga mientras avanza el proyecto que busca establecer el cupo femenino del 30% en presentaciones en vivo. Así nació el sello Goza Records y la serie de encuentros Goza Tour para intercambiar experiencias, que con Futurock, The Selector y el British Council posibilitaron la presencia de Manson en el país. El tema de la charla (que se replicará en Chile con la misma formación) es entonces el feminismo y su capacidad de reinvención para no tener miedo de la propia voz, con la certeza de que no hay un único modo de ser mujer como tampoco lo hay para el éxito.

La cantante líder de Garbage compartió un a charla abierta con la artista chilena Francisca Valenzuela y la anfitriona local, Barbi Recanati, y un encuentro con periodistas mujeres (a pedido de la dueña de casa)..(Foto: Luciano Thieberger)

“Soy la cantante líder de la banda alternativa llamada Garbage”, se presenta Manson con todo despojo. Y que es 100% música y no activista lo deja en claro en una segunda reunión de periodistas exclusivamente mujeres (por pedido de Recanati) en su estudio de Belgrano. “Decir que sos activista cuando no estás sacrificando tu vida es avergonzante. Soy consciente de mis privilegios y desde ellos hablo”, sostiene sentada en el círculo femenino al lado de una gran consola de sonido que apunta hacia el espacio performático todavía vacío, metáfora de que hoy la escena musical está siendo reescrita con sus nuevas configuraciones.

El espíritu de ser parte de algo grande circula en la sala. “Si queremos que las cosas cambien, dejemos de poner plata en los espacios que no sean inclusivos (del amplio arco LGTBIQ). Ahí van a empezar a escucharnos”, invita y reivindica a figuras como Billy Eilish (que vendrá por primera vez a la Argentina en junio del próximo año), King Princess o incluso Rihanna.

En acción. La cantante pasó con su banda por el Luna Park en 2016. “El empoderamiento de toda mujer me enciende”, dice. (Foto: Prensa/Mono Gómez)

Manson levanta las banderas de un feminismo genuino, gestado desde su interior. Agita con ganas el pañuelo verde a favor del aborto. Deja en claro que incluir no significa erradicar (a la música hecha por hombres cis), que detesta la palabra “sororidad” y que “patriarcado” le parece un concepto un tanto gastado aunque reconoce que existe y sigue vigente en la opresión de los cuerpos disidentes. Se declara esperanzada frente a los cambios, aunque pueda por ello pecar de ingenua. “Crecí en los ’70 y nadie que fuera negro, trans o gay era visible, y vivir este cambio es extraordinario. Creo mucho en la evolución. El empoderamiento de toda mujer me enciende y debemos estar unidas. Además, hay un involucramiento de la juventud que ocurre a nivel mundial. Estoy impresionada por la gente muy joven que lucha por su futuro, como la sueca Greta Thunberg”, declara.

Desde que percibió en la niñez el modo en que la mujer era cosificada al posar desnuda en una revista, quiso escapar de eso. “No me molesta la desnudez sino la disparidad. La mujer devenida objeto y el hombre con traje y objetos de valor”, explica. No por nada, teniendo un cuerpo y una cara heteronormativamente atractivos, siempre fue en contra de los parámetros de lo que tradicionalmente podía ser atractivo en una mujer. Lo define como un instinto para moverse dentro de las aguas turbias de los ’90 para explotar la sexualidad del cuerpo femenino por fuera de los cánones esperables para la época.

Desde su estética, la cantante apuntó a derribar límites de género. (Foto: Luciano Thieberger)

Todas esas imágenes circulaban en MTV y eclosionaban en las cabezas de quienes las veían. Como cuando hace pis parada en Cherry Lips (Go, Baby, Go!) (“hace” en presente, porque el video y la música tienen esa capacidad de perdurar en el tiempo) y se mete el puño entero adentro de la boca en I Think I’m Paranoid. O también en Androgyny (una de las primeras expresiones masivas sobre el tema), en el que aparecía con caracteres “tradicionalmente masculinos” y hablaba de la necesidad de derribar límites de género.

“Siempre supe que era heterosexual pero me identificaba con los no binaries. Romper con el binarismo es uno de los modos más inteligentes de provocar el quiebre del sistema”. Una audacia que tuvo desde siempre y fue explotando con los años. A los 53 confiesa que aprendió a valorar ser agradable, buena persona, pareja, familia, ciudadana, más allá de lo físico. Porque Shirley Manson era y es muy sexy. A destiempo, como su risa. “A los 30 ya me decían que me había pasado de la edad y que mis canciones no podían sonar más en la radio. El camino fue difícil pero acá estamos. Ahora estoy más vieja, tengo arrugas y me encanta”, festeja con su marca genuina y estrepitosa. Cómo toda pionera, siempre lanzada al mundo con anticipación para que recibamos su eco.

E.S.

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